Beneficios del silencio

arbol que simboliza el silencio

Por Paula Jansen.

 

Hace poco tuve la oportunidad de hacer un retiro de meditación y permanecer cinco días en silencio.

Cinco días lejos de la velocidad del mundo. Cinco días sin conexión a internet ni al teléfono ni a ningún dispositivo, cinco días sin trabajar, cinco días sin contacto con los afectos. Cinco días meditando, explorando en mí, contemplando, apreciando la naturaleza.

Cuando entré en silencio, nuevos sonidos —que hasta el momento pasaban desapercibidos— empezaron a sonar con fuerza. Qué loco, ¿no?

Es como si un mundo nuevo se hubiera abierto en la quietud, en la pausa, en la calma del silencio. Mente, cuerpo y emoción se hacen presentes cuando se callan todos los otros estímulos diarios. Los pensamientos se manifiestan sin interrupciones, como una radio que nunca se apaga; reviven acontecimientos del pasado o proyectan ansiedad y temor hacia el futuro. Y esa radio permanente agota, esos pensamientos que no se callan abruman, pero a la vez alivian. Otro tanto pasa con las emociones que afloran muchas veces para preocupar pero también para tranquilizar. Y el cuerpo…, el cuerpo habla, grita: un dolor acá, otro más allá y, por otro lado, una sensación agradable.

En el silencio aflora todo, lo que no nos gusta pero también lo que nos gusta, la alegría y la tristeza, el miedo y el coraje. Todo.

Seguramente muchos de ustedes se estarán preguntando ¿y para qué tanto silencio?

Es que el silencio es un conductor para conocernos a fondo. Y sólo desde esa profundidad —que nos facilita el silencio— podemos descubrir lo que es importante para cada uno. Sólo conociendo nuestra vulnerabilidad, podemos despertar a una vida de sentido. 

Hasta ahora lo que sabemos científicamente es que tenemos una sola vida, y es esta. Entonces, por qué no animarnos a ir al fondo para conocer lo verdadero, y desde ahí tomar las decisiones que nos lleven hacia donde soñamos.

Desde lo que viví en esos cinco días de silencio, difíciles por momentos, pero con un saldo sumamente positivo, puedo decir que sólo tocando la espesura negra del interior es posible encontrarse cara a cara con el alma. Sólo desde la conciencia pura se consigue despertar al amor por todas las cosas. Al amor por la vida, vida que nos fue dada y que tiene fecha de vencimiento, aunque no sepamos cuándo.

Les aseguro que en el silencio todo suena, y si nos atrevemos a quedarnos ahí con todo lo que aparece, ya sea doloroso, alegre, triste, frustrante, angustioso o alentador, viene una calma y una paz difícil de describir. 

Tal vez sea confusa. Es muy difícil encontrar las palabras a una experiencia tan transformadora, porque lo que sucedió en esos cinco días de silencio no tiene representante, sólo sucedió. Y la experiencia se me escapa cuando quiero darle un nombre. Porque la experiencia es solo eso, experiencia. Tan simple y tan complicado.

Yo que estoy acostumbrada a la ciudad, que recibo permanentes estímulos auditivos, la mayoría inquietantes: bocinas, alarmas, timbres, ringtones de celulares, sirenas…, en fin, nada que inspire tranquilidad, en el silencio pude apreciar de cerca la hermosa naturaleza que nos rodea. En un lugar retirado y en silencio, la naturaleza comienza su danza de sonidos: el canto de los pájaros, el correr del agua, grillos, viento. Hasta los propios latidos del corazón se acompasan con la quietud de nuestro alrededor.

Mi idea es acercar esta experiencia para mostrar el poder del silencio, mostrar también cómo algo tan sencillo puede devenir en una poderosa herramienta de conocimiento y armonía.

Es que el silencio es pausa, es reflexión, es prudencia, es lo esencial, es lo verdadero, es lo sagrado, es el espacio entre los pensamientos, es la eternidad. El silencio es calma, creatividad. El silencio tiene el poder de desenmascarar las falsas ilusiones. El silencio aplaca la ira, esclarece la mente, nos enfoca. El silencio es el principio fundamental de la contemplación.

El silencio también aplaca, termina discusiones innecesarias, evita que crezcan conflictos. ¿Cuántas veces hablamos y hablamos y no decimos nada, o lastimamos o criticamos? Cuando las palabras nacen del silencio generalmente son amorosas, suaves y cuidadas, aunque lo que se diga pueda ser duro.

Y puedo seguir y seguir mencionando todo lo que surge a partir de aquietarnos y hacer silencio. No necesariamente uno tiene que estar cinco días de silencio para apreciar sus beneficios. Practicar el silencio consciente a diario es suficiente para experimentar algo de todo su poder.

Sólo hace falta tener la firme determinación de hacer una pausa y abrirse al silencio.

Son muchos los beneficios, por qué no intentarlo.

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